Hierro

Los hombres se reproducen, el hierro no.

Simone Weil

Hay heridas que no se pueden esconder en el mentón y bajo los brazos, en las costillas. Los surcos recuerdan que no es tu primer día en la tierra. Pero vivir debe liberar a ambas partes, huella y portador, hasta hacerlas desaparecer. Es mejor esconder tu tesoro que negarte a él. Algún día brillará como hacen los metales. Son únicas las formas en que irrumpe la claridad. Aunque ocurra bajo la bruma de un desierto de maquinaria calcinada. Uno defiende lo que le tocó defender. Cuando nos toca sabemos que es un asunto de varias partes. Una secuencia progresiva. Como hacen los perseguidores, la apuesta debe ser al borde del precipicio. Dentro de las métricas imprevisibles y el desgobierno. No existe el premio al mejor en esto. Aprovecha su campo de fuerza y deja que la masa incolora del tiempo haga lo suyo. Todo se vuelve sencillo cuando reconoces los pasadizos, la obviedad se vuelve más obvia y la capacidad de imaginar se perfecciona. La guerra a muerte. Los acuerdos incompletos contra la verdad. Recobra el filo una y otra vez, corta como la brisa, perfora, todo viene de la partícula más pequeña.

[Vestíbulo de Sahatsa Jauregi en Sagrada Mercancía]