Promesas de contención

¿Cómo se hace un contenedor?
Hacen falta unas manos.
Con ellas astucia, un poco de fuerza
y el profundo deseo de guardar y atesorar.
Estas pueden ahuecar, levantar, enrollar, tejer,
acumular alguna materia,
procurando siempre que entre ésta,
un vacío y espacio permanezca,
para que algo ahí cómodamente se pose y se contenga.


¿Cómo ser agua?
No tener apuro.
Dejarse gotear.
Permear y humedecer con cariño cualquier superficie
habitada.
Saberse evaporar para volver a circular.


Perder toda agua para poder contenerla
El barro contiene diferentes formas del agua,
el calor, la temperatura, las separan.
Para que no se agriete hay que dar paso al tiempo.
En esa pérdida de aguas la cerámica aparece
y el agua, a su interior vuelve.


Vocación de enlazar
Lo contrario a esquivar.
lo contrario al miedo
respiración compartida
coordinarse al bailar
hacerse con lo demás un solo cuerpo


En caso de fuga
No se asuste.
La gracia de este sistema es que siempre está en fuga.
Eso es lo que hace que circule.


Un sistema hechizo e imperfecto
que logra mantener el flujo
a pesar de la tendencia al colapso.

 

Promesas de contención
Llamado a disfrutar de la física:
materia, gravedad y tiempo, y de la química entre:
manos, agua, arcilla y calor.
Cada una cede algo de sí para sostener a la otra.
En esa alianza —imperfecta, porosa, persistente—
habita la forma, el afecto
y el gesto de seguir fluyendo.

 

[Promesas de contención de Javiera Álvarez y Mariana Robert en Espacio Vilches]