Islas de luz flotan sobre el pasto

La pregunta sobre el futuro habita siempre en una neblina. Especulamos sobre lo que aún no existe, mientras nos movemos y tomamos decisiones guiadas por nuestras experiencias y expectativas. Es una forma abierta, imposible de anticipar por completo, pero que orienta nuestras acciones y los modos en que construimos nuestro día a día. Si hay algo certero, es que somos conocedores de nuestro presente: comprendemos lo que hemos hecho, las decisiones que nos trajeron hasta aquí y los gestos que delinean nuestro ahora. Desde este lugar, proyectamos nuestras intuiciones hacia adelante, trazando trayectorias sobre un mapa que se mueve con su propio ritmo y rara vez se ajusta por completo a nuestras ideas o proyecciones. Cada paso que damos se encuentra con la imprevisibilidad del tiempo, recordándonos que el futuro no es una línea recta, sino un entramado de encuentros, relaciones y posibilidades.

Islas de luz flotan sobre el pasto toma como punto de partida el poema homónimo de Jorge Teillier, donde la imagen “Islas de luz flotan sobre el pasto” se despliega como una visión del paisaje cotidiano. Allí, Teillier convoca una forma de mirar el mundo que se resiste a la aceleración del presente y se detiene en los pequeños espacios que aún sobreviven dentro de nuestro día a día. Situada en esa mirada y atravesada por el paisaje bucólico de Teillier, esta exposición traza un recorrido que enlaza una idea del entorno natural que ya conocemos con algunas proyecciones de lo que imaginamos está por venir, planteando un ejercicio de observación, reconocimiento y especulación situado en el presente.

Como categoría estética, política y ecológica, el paisaje ha dejado de concebirse en los últimos años como una extensión pasiva o meramente contemplativa para ser comprendido como un entramado de relaciones en permanente transformación. Tal como propone Bruno Latour, hemos superado la visión moderna que separaba naturaleza y cultura, ya que hoy habitamos una red de interdependencias donde los objetos, los seres vivos y los entornos participan activamente en la configuración del mundo. Desde esa perspectiva, las obras reunidas en esta exposición indagan en las mutaciones materiales, tecnológicas y simbólicas del paisaje, así como en su potencial para imaginar futuros posibles.

De tal forma, proponemos pensar cómo los elementos naturales, tecnológicos y culturales se entrelazan hoy para modelar los modos en que habitamos. Para ello, hemos convocado las siguientes preguntas: ¿Cómo se proyectan los restos del mundo natural en un tiempo por venir? ¿Qué formas podrían adoptar el pasto, la luz, los animales o los objetos que ya conocemos en un territorio que aún estamos por descubrir? ¿Qué papel juegan los objetos y seres no humanos en la configuración de paisajes?

En un contexto saturado de imágenes y velocidad, volver la mirada hacia el paisaje implica también reconsiderar los modos en que percibimos. Observar, escuchar y detenerse se convierten en gestos políticos y sensoriales que desafían la lógica de la productividad y la inmediatez. Desde esta perspectiva, me gustaría pensar que esta exposición propone un espacio de atención ampliada, donde cada obra demanda un tipo de presencia distinta, lenta, situada y, quizás, porosa.

No presentamos este proyecto como un resultado definitivo ni delimitado de investigación, sino como un punto de partida para pensar, ensayar y articular modos de pensamiento colectivo. Muchas de las obras aquí reunidas fueron vistas por primera vez ya instaladas, transformando el proceso de montaje en una experiencia de descubrimiento. Las coincidencias formales y conceptuales que emergen entre algunas de ellas revelan afinidades y conexiones no planificadas que dan forma a un ecosistema común dentro de la muestra. Así, el proceso curatorial se sitúa en sí mismo como una práctica abierta, capaz de generar conocimiento desde la colaboración y la observación.

Existe mucho más de lo que podría contarles, pero no pretendo sobreexplicar este proyecto ni ofrecer pasos concretos. Más bien, este texto busca entregar algunas pistas que espero permitan acercarlas y acercarlos a la experiencia de este proceso. Y, si así lo desean, invitarlas e invitarlos a compartir sus palabras o reflexiones sobre lo que hemos intentado proponer. Es, quizás, una mirada a lo que sucedió y a lo que aún está por ser visto ;).

 

[Exposición colectiva Islas de luz flotan sobre el pasto, curada por Paola Nava en Galería Cripta. Artistas: Amparo, Aparalius, Alonso Bello, Elizabeth Burmann, Aurora Castillo, Macarena Cuevas, Javiera Gómez, Andrés Herrera, Daniela Josefina, María Pía Landea, Valentina Maldonado, Paulina Mellado, Antonia Sepúlveda, Ignacio Serrano, Matías Serrano, Antonia Teillery]