Interiorismo

I
Anotaciones sobre la casa y las paredes blancas

Conozco a quienes vivían acá hace menos de 20 días. Hasta ahora la pieza era pieza, el baño era baño y el closet, closet. Y así cada uno de los espacios. La abuela de Diego decía que una casa no era un hogar si no había una guitarra. Mi exmarido decía lo mismo, pero con una olla a presión, lo repetía de su abuela. Yo podría decir lo mismo, pero con las flores.

La belleza de las flores es triste porque son frágiles y están destinadas a morir como todas las cosas en la tierra. (El mapa y el territorio, M.H.)

No tengo recuerdos de haber usado la palabra “hogar”. Me basta con decir “mi casa” o “mi departamento”. Tampoco doy fe de que todos los lugares en los que he vivido hayan sido eso. Seguro a muchas personas les pasa lo mismo.

Estoy remodelando una casa para un señor de 70 y un poco más, que insiste en que quiere un muro isla para dos cuadros suyos, de manera que parezcan en una galería. De naturaleza opuesta fue el desplazamiento de Tracey Emin cuando trasladó su cama a la galería después de una crisis nerviosa -obra ícono de los noventa. Unos años antes, Sophie Calle había invitado a una veintena de personas a dormir en su cama, performance que dio lugar a la publicación del libro Les Dormeurs.

¿Cómo se arma una exposición en una casa vivida? ¿Cuáles son los mínimos movimientos para que una casa vacía no se convierta en galería? ¿Vale la pena pintar los muros blancos? ¿Importa llamarle taller, casa o galería?

II
Las relaciones y las voces como acto de despedida

Me gusta pensar en esta exposición como una fiesta de despedida, una celebración breve, una pausa entre dos hogares, una reunión de amigos y varias imágenes en torno al espacio.

Pero una fiesta, pensaba, tenía algo de serio, de importante. Era una suspensión de la vida, de todas las seriedades de la vida, para poder hacer algo sin importancia: ¿y no era importante eso? El tiempo, estamos acostumbrados a verlo siempre dentro del tiempo mismo, ¿y cuándo está afuera? Lo mismo sucede con la vida, a la que es corriente, y parece lo normal y lo único aceptable, concebirla dentro del marco general de la vida misma. Sin embargo había otras posibilidades, y una de ellas era la fiesta, la vida fuera de la vida. (Los fantasmas, C.A.)

Puedo distinguir las voces de mis hijas casi antes de que hablen. La que tiene cuatro años cuando apaga una vela, mira el humo que deja la mecha y después me dice: mensajitos. Se ríe con pillería.

 

Génova 2040, Depto B, Providencia.
[Rosario Aninat, Matilde Benmayor, Rodrigo Canala, Pablo Concha, Marcela Correa, Martín Daiber, Colomba Fontaine, Nicolás Grum, Macarena Jofré, Paulina Mellado, Asunción Mena, Pablo Rodríguez, Diego Santa María, Jacinta Silva, Antonia Teillery, Josefina Valenzuela, Alejandra Valenzuela, Catalina Valenzuela, Rodrigo Valenzuela J.]